Un gin que abraza dos culturas: la europea y la sudamericana. ¿Cómo? A través de una fusión tan original como armónica que se descubre principalmente en 2 de sus botánicos: el enebro, clásico del gin, y la yerba mate, alma de nuestra identidad.
Nace de una fórmula italiana, pero con raíces bien argentinas, y se produce de forma artesanal en pequeños lotes, siguiendo el método London Dry, en un alambique de cobre discontinuo —también llamado Pot Still—. Esto asegura una destilación pura, donde cada botánico encuentra su lugar sin artificios ni agregados posteriores.
¿El resultado? Un gin auténtico, hecho con 100% amor y mate. En boca es agradable, con notas cítricas marcadas por el pomelo rosado, una frescura vibrante gracias a la menta, y un final herbáceo y envolvente, donde la yerba mate aporta equilibrio y una identidad muy marcada.
Este gin no busca parecerse a nada: es único, genuino y contemporáneo. Una expresión que honra la tradición pero se anima a innovar.